Mundo ficciónIniciar sesiónANNA
Los días que siguieron a la videollamada de Bella estuvieron marcados por una inquietud sorda y constante que no me abandonaba ni en mis momentos de mayor distracción. La sensación de ser observada, de que una sombra persistente seguía cada uno de mis pasos por las avenidas de Londres, se aferró a mí como una segunda piel. No importaba si estaba concentrada en una clase magistral, sumergida en los silencios de la biblioteca u







