Capítulo 43. Sinceridad
RANDALL
La lluvia en Londres puede ser excesivamente dramática, casi teatral, pero a veces el drama es precisamente la herramienta que uno necesita para que el destino orqueste un encuentro que, de otro modo, parecería forzado. Verla allí, empapada hasta los huesos, vulnerable y corriendo bajo ese diluvio inmisericorde, fue... oportuno. No era una casualidad total; mis informantes me habían indicado que estaría cerca de la universidad a esa hora, y la tormenta simplemente me entregó en bandeja