69. Perdí al amor de mi vida
No sé ni cuánto tiempo ha pasado desde que Jesan se fue pero cada día parece una eternidad. Las primeras mañanas después de su partida fueron las más difíciles. Me despertaba con una punzada de incertidumbre en el pecho, como si algo esencial me faltara. Y aunque me esforzaba en mantener mi rutina: levantarme temprano, correr por el parque, trabajar largas horas tratando de llenar los vacíos con actividades, todo parecía una distracción incompleta.
Las noches eran peores. El silencio del apar