78. El destino cumplió su objetivo
El ramo sigue en mis manos cuando Estela aparece a mi lado, con una sonrisa tan traviesa que de inmediato sé que está a punto de soltar algo descabellado.
—Bueno, bueno… esto sí que no lo vi venir —dice, cruzándose de brazos mientras me observa como si yo fuera la protagonista de una comedia romántica y ella la espectadora más entretenida.
Suelto un suspiro, aferrándome al ramo como si pudiera usarlo para defenderme.
—Ni yo. Intenté esconderme, pero al parecer el destino no respeta la pri