82. La fuerza del destino
Cierro los ojos un instante y cuando los abro, la luz a nuestro alrededor cambia. Un resplandor dorado nos envuelve y frente a nosotros aparecen dos figuras que jamás olvidaré: Amal y Analí.
Mi respiración se detiene. Verlas ahí, sonriendo, tan llenas de paz, me hace sentir un nudo en la garganta. No puedo hablar, no puedo moverme.
El viento sopla entre los árboles, jugando con mi cabello mientras sostengo la mano de Logan. Siento su calor, siento su presencia firme a mi lado.
—No se qued