80. Revelaciones, finales y comienzos
El viento salado me acaricia el rostro mientras el sol se esconde en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos ámbar y carmesí. Frente a nosotros, las olas rugen con fuerza, como si quisieran recordarnos que el tiempo no se detiene, que la vida sigue fluyendo a pesar de todo. Pero esta noche, aquí en Marejada, nos reunimos no para seguir adelante, sino para recordar. Para honrar a Amal y Analí.
Mi madre sostiene entre sus manos una foto de Amal y Analí, y por su expresión, sé que un recuerdo ha