Capítulo 24- El eco de la ausencia.
El trayecto de vuelta a casa fue un ejercicio de compartimentación extrema. Elsa se miraba en el retrovisor, retocándose el labial para borrar el rastro de los besos de Damián, tratando de que sus ojos no gritaran la intensidad de la noche anterior.
La "coartada del evento" seguía intacta, pero su cuerpo se sentía extraño, como un traje que ya no le entallaba bien.
Al cruzar la puerta, el olor a café recién hecho y el sonido de las noticias de la mañana la recibieron como un bofetón de realida