—Gracias me salvaste la vida —agrego Luciana con una sonrisa en sus labios despues de la tensión que había causado minutos atrás.
Alejandro se encontraba sentado en la silla, analizando a Luciana, tratando de que ella se toma la situación con más calma, observando cómo la luz del atardecer entraba por los ventanales de su mansión. Luciana, frente a él, sostenía el contrato que él acababa de colocar delicadamente sobre la mesa. El ambiente estaba cargado de una mezcla de tensión y expectación, m