"Luciana..." susurró, su voz quebrada, mientras entraba en la sala. Allí, los médicos estaban trabajando rápidamente, pero al ver su rostro, paleado y con las huellas de lo que había sufrido, una parte de él sintió que se rompía.
Luciana estaba tendida en la camilla, conectada a máquinas que monitoreaban su respiración. "No... no... no..." murmuró, sus manos temblorosas acercándose a ella, tocando suavemente su rostro, como si temiera que se desvaneciera con solo un toque. "Luciana... por favor