"Ella está mejor, más estable," respondió Alejandro, alcanzando su mano y apretándola suavemente, como si se tratara de un ancla en un mar tormentoso. "Lo que importa ahora es que tú estás aquí. Estás a salvo."
Milena observaba desde un rincón, su mirada fija en la pareja que había tomado la batuta en la lucha por la supervivencia. Era difícil para ella no sentir una mezcla de preocupación y alivio. "Alejandro," dijo Milena con una suavidad inusual en su tono. "Luciana, me alegra que estés bien