103. Me alegra verte.
El club se vacía rápidamente tras la salida de Vicente. El eco de sus pasos retumba en mis oídos, incluso después de que desaparece tras la puerta. Me siento sola y agotada, como si estuviera atrapada en medio de una tormenta que me arrastra en todas direcciones.
La Reina. Vicente. Y yo, en medio, tratando de mantenerme a flote. Es un juego peligroso, y cada vez estoy más cerca de perderlo todo.
Cuando llego a casa, el silencio es abrumador. Me quito los tacones y me dejo caer en el sofá, miran