Mundo ficciónIniciar sesiónLas telas que adornaban los muros de la casilla escondida entre la naturaleza a las afueras de la ciudad no se encontraban ya en su lugar: habían pasado a ser material para las prendas que Aymé misma confeccionaba a su medida. En los tres días que llevaba viviendo con ellos, su ánimo estaba un poco mejor a pesar de la monotonía de estar encerrada en casa a causa de la lluvia.
Suspiró, acomodándose mejor cerca de la ventana, dejando de la







