Mundo de ficçãoIniciar sessão— ¡¿Cómo que lo perdiste de vista?! —la mandíbula del mayor se tensó, sin perder de vista el reflejo del chico de ojos esmeralda— Lo viste; lo tuviste tan cerca... ¿y no fuiste capaz de si quiera cruzar palabras con él?
— Control, entiende. No era fácil con ese idiota...
— ¡No me vengas con excusas! —gritó furioso, girándose abruptamente; dejándolo callado y con







