La mañana en el hospital se sentía suave, envuelta en el aroma de los lirios frescos sobre la mesa de noche de Angie. La luz del sol se filtraba a través de las finas cortinas, iluminando el rostro de la mujer, que ahora parecía más tranquilo. Jemmy aún estaba sentada en la silla a su lado, con una expresión que ya no era tan rígida como antes. Había una calidez que crecía lentamente entre ellas, algo que antes parecía imposible.
"¿Dafe dijo que te darán de alta mañana?", preguntó Jemmy lentame