78. Un regalo del cielo
El suave llanto del bebé resonó una vez más, llenando la habitación con una calidez difícil de expresar con palabras. Angie miró a Laura, que aún yacía débil, mientras Dalton estaba de pie junto a la cama, con el rostro bañado en lágrimas de felicidad.
"Es una niña", susurró Laura débilmente, sonriendo levemente mientras acariciaba la mejilla del pequeño bebé que dormía en sus brazos. "Mira, Dalton... sus ojos se parecen a los tuyos".
Dalton se arrodilló junto a la cama, mirando ese pequeño ros