POV de Eliana
Por primera vez en mucho tiempo, comprendí lo que era temerle a la propia madre. Sus ojos no estaban calmados como de costumbre ni llenos de arrogancia. Había algo más... Nunca la había visto así, no es que hubiera convivido mucho con ella.
Me di cuenta de que necesitaríamos que estuviera de nuestro lado, o al menos que guardara silencio sobre lo que había visto hasta que estuviéramos listos para que el mundo lo supiera.
—Dime, Eliana. Dime que no fuiste lo suficientemente tonta