Eliana
—¿Qué hace él aquí? —mi voz era un susurro entrecortado. Intenté reprimir los horribles recuerdos del asalto que amenazaban con resurgir.
—Esa es una pregunta que él debe responder —dijo Esteban en voz baja. Levantando una ceja, preguntó—: ¿Lo conoces?
No sabía cómo responder a la pregunta. Quiero decir, no nos conocíamos—no realmente—pero lo peor de todo es que él había intentado sobrepasarse conmigo a la fuerza.
—Es un monstruo —escupí con rabia.
—¿En serio? —Esteban dio unos pa