Nathan
Cuando observo la determinación en los llorosos ojos de Giselle, comprendo que sin importar lo que haga, ella no podrá perdonarme y mucho menos volver a confiar en mí y con ese pensamiento devastador, me quedo hincado en el piso, mirándola partir.
—¿Es verdad lo que ella dijo? —me cuestiona mi nana.
—Yo nunca le mentí, yo sí estaba buscando información sobre su laboratorio…
—No hablo de eso —me corta con frialdad—. Me refiero a la amenaza que le hiciste. ¿Es verdad? —insiste cuando desv