Giselle
—Eso fue lo que sucedió cariño —me confiesa Nathan, acercándose a mí y dejando un beso en mi mejilla—. Te aseguro que desde mañana lamentarán el haberse metido contigo.
—¿Mañana? ¿Por qué?
—Es algo por lo que no debes de preocuparte. Mejor sigamos disfrutando de la velada.
Continuamos comiendo nuestros postres y aunque hace un rato me parecía demasiado dulce, ahora que sé todo lo que los Lefebvre siguen diciendo de mí me parece que estoy comiendo algo amargo y salado, tanto así que me c