Después de un viaje bastante tranquilo por fin llegamos a nuestro destino y aceptando la mano de Nathan bajo del auto. Levanto la mirada y perdiéndome en el enorme recinto que espera frente a nosotros, me dejo arrastrar por Nathan a la entrada del lugar, donde damos nuestros nombres y sin perder tiempo nos permiten entrar.
—Es hermoso —musito sin dejar de observar cada rincón.
—Este año se esmeraron más en la decoración —asevera con un gesto de indiferencia, no obstante, yo estoy fascinada al s