Amanda, salió del ascensor y se dirigió hacia su destino con una actitud empoderada, parecía estar modelando en una pasarela ante todos estos matones armados, que la miraban perplejos por su actitud, y, su belleza, el tipo con traje la miraba de arriba hacía abajo, analizando cada detalle de ella, y cuando la tuvo frente a ella, le dijo:
—Quítate la gorra, y dame el arma que tienen en la espalda…
Amanda obedeció sin reproches, le entrego ambas cosas, el tipo las tomó y dijo:
— ¿Con que un 38, e