Amanda y Sebastián tuvieron una cena espectacular, los platillos fueron cocinados a la
perfección y la banda tocó sus canciones favoritas. Ninguno de los dos pudo resistirse,
Sebastián tomó la mano de Amanda y la llevó a la pista de baile, donde bailaron hasta quemar
todas las calorías consumidas.
El hecho que “El miñón dorado” cocinara sus platillos favoritos y pusieran la música que les
gustaba no fue una sorpresa; Amanda era dueña de ese restaurante, mejor dicho la banda de
Amanda era dueña