La mañana del lunes llegó envuelta en la luz dorada del otoño. Emma irrumpió en el dormitorio como un pequeño tornado vestido con pijama de dinosaurios, saltando sobre Alexander con una energía que desafiaba la hora.
— ¡Papá! ¡Hoy la maestra dijo que podemos pintar con hojas de verdad!
Alexander atrapó a la pequeña bomba de entusiasmo contra su pecho, sofocando una sonrisa. Olivia se incorporó a su lado, su pelo desordenado y sus ojos todavía pesados por el sueño, pero iluminándose al ver a su