Las semanas previas a la boda fueron un delicado equilibrio entre la planificación meticulosa y el ritmo implacable de Vance Enterprises. Olivia sentía que vivía en dos mundos: uno de muestras de tela, catálogos de flores y pruebas de pastel con Emma; el otro, de reuniones de fusiones, informes trimestrales y la reintegración de Clara, que demostró ser tan brillante y leal como Olivia recordaba.
Pero algo más se infiltró en su ritmo frenético: una fatiga profunda, ósea, que no cedía con el café