La calma en el apartamento de Olivia era un lujo frágil, y ambos lo sabían. Mientras Alexander y Olivia aprendían a navegar las aguas tranquilas de su nuevo entendimiento, las tormentas que habían dejado atrás no se habían disipado. Sólo se habían alejado, esperando su momento.
Fue Eleanor quien les recordó la realidad una tarde lluviosa, citándolos a una reunión urgente en su estudio. No hubo preámbulos.
—Charles está siendo procesado —anunció, dejando una carpeta sobre la mesa frente a ellos.