La vigilancia en Brooklyn continuó durante dos semanas más. Una rutina meticulosa de observación, fotografía discreta y notas. Cada movimiento de Olivia era registrado, cada patrón, analizado. El equipo de Wright trabajaba en turnos silenciosos, convirtiéndose en parte del paisaje urbano, invisibles.
Al final de ese periodo, Wright solicitó una reunión con Charles. Fue en el mismo apartamento anónimo. El aire estaba cargado de la expectativa del resultado.
Charles llegó solo esta vez. Sebastian