El tiempo avanzó. Sin piedad. Sin detenerse.
Un mes completo pasó desde la partida de Olivia. Luego, un segundo mes comenzó.
En Vance Enterprises, la rutina era un reloj bien aceitado. Reuniones. Informes. Llamadas internacionales. Alexander era el motor principal. Siempre presente. Siempre implacable. Pero los que miraban con atención podían verlo. La ausencia.
Charles Vance era un hombre que siempre miraba con atención. No ocupaba el sillón presidencial. Esa era la silla de Alexander. Pero Ch