Mundo ficciónIniciar sesión45
Bailando, se acercó a nuestra mesa. Había bastante espacio, así que el bailarín tenía dónde moverse.
Las chicas gritaban entusiasmadas por cómo movía el trasero, justo delante de mis ojos. ¡Y yo miraba! El hombre tenía un físico excelente, movía muy bien el trasero y se acercaba cada vez más a mí. Aún no se le veía la cara. Llevaba el sombrero tan ca







