Tessa
A medida que pasaban las horas, la cara de Bianca comenzó a mutar de confiada a bastante hostil. Ella esperaba una masacre; sin embargo, había hecho pocos progresos. No obtuve ninguna victoria considerable y varias veces me vi obligada a retirarme. Puede que fuese la resaca o que eran realmente buenos.
Como fuese, eran huesos difíciles de roer.
Por suerte, pasadas las seis de la tarde, las cosas comenzaron a mejorar, gracias a mi amiga que se iluminó y comenzó a pedir un Martini tras otro