Tessa
Me encontraba en aquella celda de la jefatura de Sierra Vista, desde las diez de la noche, cuando había sido atrapada infraganti en la sala de juegos en la que obviamente no solo se jugaba cartas, si no que se realizaban pequeños intercambios. ¡De droga!
Iba a matar a Bianca, internamente estaba imaginando formas horribles de matarla.
—¿Y mi dinero? —Apreté el rostro contra la reja para llamar la atención de un par policías que pasaban por allí con un café en la mano. Uno de ellos me miró