Tessa
Me apoyé en la pared de acero cromado del elevador que nos llevaba al casino solo para obtener la sensación refrescante. Cuando logré regresar a la habitación de hotel, ya era tarde. Por suerte había logrado hablar con Bianca que ya tenía un cambio de ropa listo para que me quitase los harapos sucios que llevaba. Aunque por desgracia no tuve tiempo de ducharme y tenía el aspecto de alguien que ha atravesado el infierno a rastras o algo por el estilo.
—No te ves tan mal. —Dijo Bianca, sin