Tessa
—No es demasiado temprano para darme la lata. —Le dije a Landon mientras ponía el móvil en alta voz y llenaba la jarra de la cafetera, con agua. Guardaba la esperanza de tener tiempo para un café antes de ir a la clínica.
Lo escuché reír bajito del otro lado de la línea.
—Tess, soy un hombre grande, necesito la información completa o puedo tener un insomnio muy jodido. Qué clase de ser sádico, envía esos mensajes apocalípticos a las dos de la madrugada. —Ahora fui yo la que sonreí.
—Creí