Tessa
El timbre del horno, sonó y Cameron me soltó de pronto, como si fuese algo prohibido y nos hubiese pillado un adulto. Probablemente era incorrecto de alguna forma, sin embargo, no era algo que desease pensar en ese momento.
Por otro lado, a pesar de que me estaba esforzando al máximo para mantener mi cara de póker, no podía dejar de sentirme triste por lo que acabábamos de decirnos.
—Espero que te siga gustando el cordero asado con patatas al horno —. Sentí que mi estómago volvía a gruñ