Tessa
Tomé la llave electrónica, el móvil y mi bolso, antes caminar hacia Tina y Bianca que me esperaban en la puerta de la habitación.
Tina me extendió un vaso de café y me guiñó un ojo.
—¿Mala noche? —Sonrió.
—Todo lo contrario, fue un sueño maravilloso y todo fue gracias a ti —murmuré para que Bianca no nos escuchase, aceptando el café. Le di un largo sorbo y ella se mordió el labio, para no comenzar a chillar de emoción al ver el anillo de compromiso que ahora adornaba mi dedo —¿