Cameron
Dormía tan profundamente que sentí pena por despertarla. Aun así, toqué suavemente el hombro de Tessa y ella se exaltó, abriendo repentinamente, los ojos, asustada.
—¿Qué estás haciendo, aquí? —Parpadeo varias veces, intentando entender que sucedía.
Me llevé el dedo índice a los labios y le pedí que guardase silencio.
—Shhh… —le indiqué con un gesto que los demás estaban durmiendo —. Tina y Bianca, duermen. Debemos salir muy callados o la dictadora de tu amiga nos encontrará. Solo sal