Tessa
La tormenta fuera, se sentía devastadora, cuando ambos caímos en la cama pesadamente.
Sin dejar de mirarme, pasó sus manos por cada curva de mi cuerpo, atrayéndome hacía él. Era tan rudo y a la vez dulce que todo cobró sentido en mi pecho. Era el momento.
Me armé de valor para llevar mis dedos temblorosos a los botones de la camisa húmeda y comencé a desprenderlos uno a uno, hasta que ya nada se interponía para obtener lo que quería, ver su torso desnudo.
Cameron se quedó muy quieto resp