Cameron
En cuanto sonó la primera alarma a las cinco treinta, abrí los ojos, observando los primeros rayos de sol que entraban por la ventana. Y luego miré a Tessa durmiendo tranquilamente, con las sabanas enredadas en su cuerpecito desnudo, el mismo que había usado toda lo noche hasta saciarme de ella. Aunque estaba pensando llegando a creer que eso nunca ocurriría. Se removió por el ruido molesto de la alarma, desperezándose de una forma tan tierna que sentí como la poll@ se removía bajo los