Cuando mi padre llegó, se encerró con mi madre en el despacho, intenté escuchar de qué estaban hablando, pero esa sirvienta entrometida María, no se me despegaba ni por un minuto, así que tuve que disimular y fingir que sólo pasaba por allí y lo único que escuché, fue que mi padre vociferaba algo en contra de Doña Hipólita, que no logré entender, pero que tenía que ver con el pasado de mi madre, ellos no sabían que yo estaba enterada de que mi madre fue hija ilegítima del antiguo Regidor de la