Es temprano. Demasiado temprano para ser un sábado. Regresamos a casa al final del día y una semana después estaba teniendo resultados, en mi vida laboral y personal.
Pero algo en mí —o mejor dicho, alguien— me empuja a levantarme muy temprano, ponerme ropa cómoda y caminar hasta la cafetería cerrada con una canasta en la mano.
Mei me había dicho que estarían cerrados por la mañana. Pero llave también me dio una copia de la trasera, con una sonrisa cómplice y un “por si quieres sorprenderlo alg