Angelo cerró la carpeta que Neilan le había entregado y soltó un suspiro. No había nada fuera de lo normal. Todo lo contrario, Tazio era demasiado perfecto. Ni una sola multa de tránsito, ningún pleito con algún vecino, nada de secretos sucios. Y, aun así, Angelo no podía estar tranquilo. Quizás eran los celos los que enturbiaban su juicio. Pero no estaba dispuesto a ignorar su intuición tan fácilmente. Lo mantendría vigilado solo por si acaso no era tan perfecto como aparentaba.
Dejó la carpet