El día finalmente había llegado: el pequeño Brian comenzaría su aventura en la escuela. Krislen y Brian despertaron temprano, llenos de una mezcla de emoción y nerviosismo. La luz del sol entraba por la ventana y llenaba la habitación con un brillo cálido, como si el universo mismo estuviera celebrando este nuevo capítulo en la vida de su hijo.
— ¡Buenos días, pequeño! —dijo Krislen mientras entraba en la habitación de su hijo, quien dormía plácidamente en su cuna. Su corazón se llenó de amor a