ALEX
—Muy bien Edward, has una cincuenta repeticiones más y terminamos por hoy —el pelinegro comenzó hacer barras, mientras yo me encargaba de acomodar todas las pesas que habíamos utilizado.
Ya llevamos trabajando juntos unas semanas y el pelinegro había sido un cliente muy obediente, hacia los ejercicios sin poner peros, no cometía errores. Lo único que le reclamaba era…
—¡Edward deja de verme el trasero! —reclame al encontrarlo viéndome de manera lasciva, el tipo tenía un aura angelical per