Habían pasado días desde la horrible doble cita y la sesión de besos calientes con Lyon en su camioneta, seguía firme en mi decisión de buscar otro lugar en el cual trabajar. Quisiera decir que la entrevista que Lyon consiguió para mí no estuvo del asco pero estaría mintiendo ¡porque estuvo muy pero muy del asco! Definitivamente Lyon me aceptó en su empresa porque le gusté, que desgraciada. Mi teléfono celular vibro, era una llamada del alemán.
—¿Cómo te fue? —preguntó y yo bufé exasperada —¿A