JOAQUÍN
“Que vaina vale”.
Esos dos no conocían la palabra discreción. Sus gritos se escuchaban claramente al otro lado de la puerta, perecía que se iban a matar, ahora entendía todo, la princesa estaba llorando por Lyon. Miraba a la morena y estaba completamente roja de la rabia.
—Esa tipa… —la sujete de la muñeca al ver dispuesta a interrumpirlos.
—Mire señorita, a usted no le dieron vela en ese entierro así que venga conmigo y deje que esos dos se maten solos. —dije casi arrastrándola al as