A la mañana siguiente, desde la habitación de la pareja, Isabella sonrió al observar que llegó María del colegio, sosteniendo un hermoso ramo de flores, que para sus pequeñas manitas, era gigantesco Suspiró profundo, al sentir como se derretía por esos hermosos ojitos color marrón.
—Papá me dijo que mi hermanito y tú se sienten mal. —Se acercó a ella para entregarle las flores—. Vine a cuidarlos, me contrató como su enfermera. —Colocó una de sus manitas sobre el vientre de su mamá, ¿puedes oírm