CAPÍTULO 64. AÚN NO ES TIEMPO
Guillermo salió como alma que llevaba el diablo hacia el ascensor, no lograba escuchar con claridad lo que le decía la chica que iba detrás de él, lo único que deseaba era llegar hasta el servicio médico y saber cómo se encontraba su mujer. Con los dedos temblorosos presionó el tablero del ascensor para dirigirse al primer piso, y luego aflojó el nudo de la corbata, sentía que no respiraba bien.
¿Qué es lo que había pasado?, si antes de irse a la reunión se encontraba bien, se despidió de ella