CAPÍTULO 20. ¿LA BUSCAS A ELLA?
— ¡Auch! —exclamaron ambos tomando distancia, tocando su frente.
En ese momento fue inevitable que se vieran a los ojos, y sonrieron.
—Lo lamento —expresó ella avergonzada.
—Es mi culpa, no fue mi intención asustarte —refirió con serenidad. — ¿Te duele mucho? —indagó retirando la mano de su rostro.
—No, no es para tanto —contestó inclinando su mirada.
— ¿Te gustó el almuerzo? —preguntó intentando mantener aquel ambiente armonioso que se sentía.
—Sí, muchas gracias, lo disfruté mucho —confesó co