En el restaurante.
—¿Qué pasa, Lucia? —le preguntó Arnaldo.
—Seré clara.
—Dime —dijo él mirándola.
—Estoy embarazada y el bebé es tuyo —le soltó.
—¿Qué? —exclamó sorprendido.
—No estás seguro, dímelo para hacerme una prueba de paternidad —dijo ella mirándolo con odio.
—No dudo que sea mi hijo, Lucia, sé que jamás harías algo así, asumo mi responsabilidad, ¿dime qué derechos tengo sobre él? —le preguntó.
Lucía estaba sorprendida.
—¿Piensas que seré como esas mujeres que no quieren que los padres