En el casting.
Ysabelle había logrado quedarse con el papel de protagonista; estaba realmente feliz, por fin estaría al lado de su amor. Christopher Moretti amaba a ese gruñón, como le decía de cariño; él estaba lejos de ella. Seguía en la película, caminó un poco en las instalaciones de la empresa; al llegar se consiguió un señor de edad.
—Buenos días —habló Ysabelle educadamente.
—Buenos días, pequeña —respondió él sonriendo.
—Creo que me perdí.
—Oh, ¿y cómo te llamas? —le preguntó.
—Ysabelle