Capítulo 26

Si aquella fiera que había visto salvándome del ataque artero de Tobías Manson, resultaba, entonces, un hombre lobo, la pregunta que martillaba mis sesos y que la doctora Evans no había podido resolver, era ¿por qué ese licántropo me había elegido a mí como a su hembra? Yo no era una mujer lobo, ni siquiera tenía instintos caninos incluso yo prefiero la comida vegetariana para mantener la línea. La veterinaria decía que yo era muy hermosa y que había deslumbrado al cánido ese, sin embargo, en la ciudad, habían otras muchísimas féminas preciosas, como al propia doctora Evans o mi amiga Alessia o Betty Donovan, la reportera estrella de "El Vigilante" que es bellísima y súper codiciada por los hombres. Evans me había dicho, además, que ese licántropo, posiblemente, era un alfa, y que, generalmente, en las manadas de los hombres lobo, ellos ya tienen su mate elegida, por lo que no había razón de esa cosa en buscarme. ¿Qué era, entonces, lo que yo había interesado al licántropo? Era obv
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