Capítulo 26

Si aquella fiera que había visto salvándome del ataque artero de Tobías Manson, resultaba, entonces, un hombre lobo, la pregunta que martillaba mis sesos y que la doctora Evans no había podido resolver, era ¿por qué ese licántropo me había elegido a mí como a su hembra? Yo no era una mujer lobo, ni siquiera tenía instintos caninos incluso yo prefiero la comida vegetariana para mantener la línea. La veterinaria decía que yo era muy hermosa y que había deslumbrado al cánido ese, sin embargo, en
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